En el ámbito del entretenimiento coreano, los K-dramas suelen tocar nuestras fibras más profundas. Algunos terminan con finales felices, en los que los protagonistas superan todos los obstáculos y terminan juntos. Sin embargo, si lo analizamos desde otro ángulo, cuando se presenta un triángulo amoroso, el personaje secundario acaba solo, ya que su amor no es correspondido. Lo interesante es que, en muchos casos, su actitud y demostraciones de cariño pueden ser incluso más profundas y sinceras que las del protagonista principal. Este fenómeno es conocido como el síndrome del segundo protagonista.
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