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Análisis UNAL

El papel de Asia Central en el mundo

Rodeados por Rusia, China, Irán y Afganistán encontramos los cinco países que componen Asia central: Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán. La historia de estos países como los conocemos hoy empieza en 1991, con la desintegración de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la división en cinco repúblicas definidas por las fronteras de los años 20, que no tuvieron en cuenta etnias, geografía ni lenguas. La ignorancia de estos aspectos, junto con la depresión económica que acarreó el fin del mundo bipolar, dio paso a tensiones fronterizas, conflictos étnicos y a la dependencia mutua debido a la ausencia de diversificación productiva y económica. Con más de 68 millones de habitantes y una superficie de unos cuatro millones de kilómetros cuadrados, es una región poco poblada ⎯16,9 habitantes por km²⎯ y también una zona de paso, tal y como lo fue en tiempos de la antigua Ruta de la Seda.

La República de Kazajistán destaca por ser el mayor productor de uranio del mundo y también por su superficie ⎯es el noveno país del mundo en extensión territorial—. La República Kirguisa, igual que la de Tayikistán, es un país montañoso sin salida al mar que posee y comparte una de las zonas más fértiles de la región: el valle de Fergana. Es en esta zona donde existen más tensiones territoriales debido al conflicto de intereses entre kirguisos, tayikos y uzbekos. Por su parte, Turkmenistán es un país seco, pero con importantísimas reservas de gas, y la República de Uzbekistán alberga las aguas del mar de Aral, aunque solo el 9% de la superficie del país es cultivable, con lo que el valle de Fergana se convierte en un punto estratégico.

Asia central es una región rica en recursos naturales. Alberga copiosas reservas de uranio, una de las zonas más fértiles en un territorio predominantemente montañoso y seco y destacables reservas de petróleo y gas, sobre todo en las zonas cercanas al mar Caspio. Pero, en su conjunto, las repúblicas centroasiáticas también se caracterizan por tener una población empobrecida y por ser un lugar donde el respeto por los derechos humanos es, cuando menos, dudoso. En referencia a los aspectos económicos, la riqueza se acumula en las manos de las élites mientras el resto de la ciudadanía tiene dificultades para encontrar un trabajo y son frecuentes las situaciones de explotación laboral, como sucede en las plantaciones de algodón uzbekas, todo lo cual redunda en más pobreza. Los derechos medioambientales también están en entredicho debido a la sobreexplotación de los recursos naturales, como ejemplifica la progresiva desaparición del mar de Aral para mantener los cultivos de algodón y extraer hidrocarburos del subsuelo. Del mismo modo, los derechos políticos y civiles están en una posición crítica, sobre todo en Turkmenistán y Uzbekistán. En concreto, la desigualdad de género y en el acceso a servicios sociales acaban dibujando un contexto poco optimista: las mujeres cobran 2,5 veces menos que los hombres y, aun así, tienen una menor probabilidad de ser contratadas. Por otro lado, el limitado acceso a los servicios sanitarios hace que las muertes relacionadas con el VIH se hayan triplicado en los últimos años. Estos datos demuestran que los recursos naturales abundantes, la localización estratégica o ser el punto de conexión entre el mundo oriental y el occidental desde la época medieval no han garantizado un desarrollo sostenible.

Análisis UNAL: Saber para interpretar.

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